Uno de los objetivos estratégicos del PCE es la reconstrucción de la conciencia de clase y para ello debemos partir de las nuevas realidades socio-laborales que nos encontramos a raíz de las profundas transformaciones que se ha producido tras casi tres décadas de ofensiva neoliberal: la fragmentación del mercado laboral, su paulatina desregularización y la reducción de la concentración de los trabajadores y las trabajadoras debido a un menor tamaño de las empresas, el mayor peso de los sectores terciarios, basados en el trabajo precario, nos obligan a realizar nuevos análisis que nos permitan un “reencuentro” con la nueva clase trabajadora emergente.

En la situación actual la precariedad y el paro se han erigido en unos poderosos elementos de sometimiento y disciplina permanente de la clase trabajadora. Además, espoleadas por el capital, se difunden distintas lecturas, que intentan dividir y enfrentar internamente a la clase trabajadora. Es necesario un intenso trabajo de lucha política, sindical e ideológica para reconstruir la conciencia de clase. Pero necesitamos también en este trabajo de reconstrucción partir de la clase trabajadora realmente existente, lo que hemos llamado la nueva clase trabajadora.

Además debemos atender a la precarización de las mujeres de la clase obrera, algo  constante aún en las épocas en las que los niveles de precarización del conjunto de la clase trabajadora eran menores. Ello se debe entre otras cosas al doble papel que juega bajo el capitalismo, esto es, que es una parte importante del ejército de reserva para mantener a la baja los salarios y el papel de reproducción de las fuerzas productivas.

El trabajo reproductivo y la economía de cuidados adquieren un papel central en el proceso de acumulación capitalista, en el marco de reestructuración global de la economía, que está implicando nuevas expresiones de la división sexual e internacional del trabajo. La crisis de reproducción es consustancial y permanente en el capitalismo, mas en esta fase está caracterizada por la privatización de los servicios públicos, proceso que está significando el incremento del trabajo reproductivo de las mujeres en relación a la fase anterior.

El papel de las mujeres en el engranaje capitalista vuelve a intensificarse en el plano de la reproducción de la fuerza de trabajo y de ahí la necesidad del sistema de incidir en la ideología patriarcal que les permita obtener gratuitamente un trabajo fundamental para el proceso de extracción de plusvalía.

 

Sobre la clase trabajadora y el movimiento obrero – XX Congreso del PCE by PCE on Scribd