El PCE afirma el socialismo como alternativa para superar el sistema capitalista y basa su análisis de la realidad y su práctica política en las aportaciones del marxismo-leninismo y el socialismo científico, tradiciones que se enriquecen y renuevan constantemente e inspiradoras del pensamiento universal crítico, así como de prácticas revolucionarias, anti imperialistas y de liberación de los pueblos, haciendo suyos los principios que han atravesado históricamente a los movimientos comunistas que han contribuido al progreso de la humanidad, en especial la equidad e igualdad de género y la obligación ética de construir un modelo social y político respetuoso de la vida y del planeta.

El PCE se inspira en los valores históricos de la libertad, la igualdad y la fraternidad, adaptando, a la luz del pensamiento marxista-leninista, su lectura y aplicación más radical y progresista a las condiciones de nuestro tiempo. El marxismo leninismo se enriquece también con las aportaciones políticas y culturales y de la experiencia de otros pueblos, de sus luchas y proyectos de liberación que tienen como objetivo la democracia plena y participativa, la supresión de cualquier forma de explotación, opresión y dominación patriarcal y la emancipación universal del género humano.

El marxismo–leninismo se traduce en la práctica cotidiana del Partido Comunista de España como un método de análisis concreto de la realidad concreta, como una forma organizar las actuaciones tácticas dentro de un marco estratégico y como un modelo concreto de organización política dedicada a la toma del poder político. Se trata de poner el comunismo al orden del día, no siendo ni calco ni copia, y sin acudir a invocaciones litúrgicas o nostálgicas, debe ser la tarea en lo que nos empeñemos con ahínco, y para eso tenemos que partir de un exhaustivo conocimiento de la realidad social.

  • Vuelve el PCE con una apuesta renovada por el marxismo-leninismo como una forma de comprender y analizar la actual configuración del capitalismo financiero global en nuestro país, la nueva composición de la clase trabajadora, la reorganización de los diferentes actores en disputa en el tablero político y la construcción del liderazgo hegemónico en disputa en dicho escenario.
  • Vuelve la organización sectorial en núcleos en los que cada militante comunista tiene una tarea asignada y aplica la política del Partido en sus ámbitos de intervención externa. Una intervención volcada en el conflicto, en la actuación organizada en los distintos espacios de lucha en los que participamos.
  • Vuelve el centralismo democrático basado en la disciplina consciente, en el debate de abajo-arriba y de arriba-abajo, el principio de crítica y autocrítica así como la rendición constante de cuentas de los diferentes órganos de dirección