Vuelve el PCE recuperando las señas de identidad del movimiento comunista internacional: El marxismo-leninismo como herramienta de análisis de la realidad y el centralismo democrático como modelo de funcionamiento interno.

Vuelve el PCE asumiendo que el principal reto al que nos enfrentamos es el de construir un modelo de Partido en el que el leninismo se plasme de verdad en nuestros principios organizativos y en el funcionamiento del PCE. Un Partido en el que los acuerdos de la mayoría son vinculantes para toda la organización tras el debate democrático y al margen de las posiciones previas.

Vuelve el PCE aplicando de forma efectiva el Centralismo Democrático como principio político efectivo donde se asegure la libertad en la discusión y la unidad en la acción. Emanado del máximo ejercicio de democracia interna (debate en los órganos correspondientes). Es deber de toda la militancia cumplir con los acuerdos mayoritarios y ejercer la disciplina consciente. Esto no significa que por ello quede excluida la posibilidad de diferentes opiniones. Tampoco significa que la disciplina deba ser ciega. Una vez producido el debate la síntesis conllevará la superación de una línea con respecto a las otras y, por tanto, adoptado un acuerdo la minoría debe asumir la posición mayoritaria ya que la unidad de voluntad y acción es condición indispensable para todos los miembros del Partido, pues sin ella no se concibe un Partido unido ni disciplinado.

Vuelve el PCE con la voluntad de convertirse en un Partido de cuadros. La militancia comunista no debe consistir en formar parte del PCE por afinidad política y pagar una cuota. Toda militante comunista debe estar organizada en un núcleo de base, tener una tarea asignada y aplicar la política acordada en el Partido en sus ámbitos de intervención externa. La vinculación al Partido se genera con el trabajo y la participación y no con el carné únicamente.

Vuelve el PCE con un modelo organizativo donde la disciplina consciente no compete únicamente a la militancia en un sentido individual, sino también a los órganos estatales y a los comités, tanto superiores como intermedios, que habrán de garantizar una comunicación interna transparente y eficaz, con especial atención al cumplimiento de los acuerdos por parte de los mismos, haciendo de la información, la rendición de cuentas y de la crítica-autocrítica una constante de su trabajo rutinario.

Un Partido donde cada órgano de dirección  se ciñe a sus competencias, no duplica los debates y se mantiene en contacto con los órganos superiores, para participar en los debates de estos, aplicar sus acuerdos en su propio ámbito de actuación e implica al conjunto de la militancia transmitiendo una información precisa y rápida de los acuerdos que se adopten.

 

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